Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 14 de noviembre de 1962

Existencialismo

1 - Kierkegaard

En el abordaje de la cuestión de la angustia, la referencia a Soren Kierkegaard y el existencialismo era inevitable. Marcar ciertos límites o diferencias con esa filosofía parece algo casi lógico en un movimiento que, como señala Miller, viene a sustituir la "intencionalidad" del deseo por la dimensión de su causa (1) (sin que esto obvie para, en otros momentos, Lacan rescate o importe algunos elementos de estas referencias, en particular de Kierkegaard, de quien dirá, por ejemplo, en la sesión siguiente, que "aporta la verdad de la fórmula hegeliana" - ver notas y comentarios)

A esta altura del partido, el término "existencialismo" se ha vuelto muy vago, en la medida en que se lo usa para referir un conjunto cada vez mas variado y extenso de posiciones y tendencias filosóficas. Si acotamos las cosas a las referencias principales, el origen del existencialismo se remonta a Kierkegaard (2) y su grito de combate contra la filosofía que considera especulativa (principalmente la de Hegel), abogando por un pensar "existencial", es decir, en el cual el sujeto que piensa se incluye a si mismo en el pensar, en vez de reflejar "objetivamente" la realidad.

Aunque esa orientación empuja rápidamente hacia posiciones irracionales, hay quienes han buscado sostener un punto de vista racionalista que incluyera su propio ser en su pensar.

Para Kierkegaard, el existente es la subjetividad, es decir, una pura libertad de "elección". La verdad no es pensamiento sino subjetividad. Esta subjetividad arranca en la desesperación, la angustia, el temor y el temblor, la vivencia del pecado. Y cuando del hombre descarta estos motivos no hace mas que huir de si mismo.
A diferencia de los problemas, que pueden resolverse como síntesis, las paradojas solo pueden afrontarse mediante la elección irremediable de "lo uno o lo otro". Existir significa tomar una decisión última con respecto a la absoluta transcendencia divina. Solo así la filosofía deja de ser una especulación. Kierkegaard diferencia la angustia de cualquier clase de miedo: "estos refiérense siempre a algo determinado, mientras que la angustia es la realidad de la libertad como posibilidad antes de la posibilidad". Por eso no se la encuentra en los animales: es propia de la condición humana. Es un modo de hundirse en la nada (la angustia de la nada  es la causa del pecado original) pero, a la vez, de salvarse de esa misma nada que amenaza con aniquilar al hombre angustiado, de salvarse de todos sus engaños. De ahí que pueda hablarse de una educación por la angustia, que para el caso, será una educación en la fe.

Este primado de la existencia sobre la esencia es lo que, aún tomado de tantas maneras diferentes por otros tantos pensadores o autores, define al existencialismo. En particular, Lacan considera que dicha filosofía "acusa indiscutiblemente cierta degradación" y está "marcada por alguna prisa y cierto desasosiego [désarroi] (...) respecto a la referencia a la que se encomienda en la misma época el movimiento del pensamiento, o sea la referencia a la historia". Incluso más, es debido a este desasosiego [désarroi], en su sentido etimológico, "como nace y se precipita la reflexión existencialista" (3).

"Désarroi" significa poner en desorden. En su origen (4) era "desarroyer", opuesto de "corroyer", que significa preparar, equipar, una adaptación del gótico garedan (proveer a alguien de algo), introducido por los mercenarios germanos en los ejércitos romanos.
"Desasosiego" es falta de "sosiego", que significa quietud, tranquilidad, serenidad.

2 - El Krawall

Lacan asocia la "prisa" y "desasosiego" [désarroi] existencial con la reacción angustiada de Hans ante la caída y pataleo del caballo. Según el propio Lacan, "Krawall" "significa ruido, tumulto, ruido desordenado, con algunas derivaciones austríacas por las que, al parecer, se puede llegar a usar incluso para designar un disturbio, un escándalo. En todos los casos aparece el carácter inquietante y angustiante del 'Krawall', tal como lo entiende Juanito. Se produjo en particular después que el caballo del ómnibus se cayó, 'umfallen', que fue, al decir de Hans, uno de los sucesos precipitantes del valor fóbico del caballo. Fue entonces cuando se pilló la 'Dummbeit', la tontería. Esa caída, que se produjo una vez, estará siempre, desde entonces, en el trasfondo del temor al caballo. Es algo que puede sucederles a determinados caballos, en especial los caballos grandes enganchados a coches grandes, a coches cargados. La caída acompañada del ruido del pataleo del caballo, el 'Krawall', reaparecerá bajo más de un aspecto durante el interrogatorio de Hans" (5).

En ese sentido, podríamos entender que el desasosiego existencial implica un poner en desorden que nos aleja de toda precisión para ubicar el punto de la angustia.

3 - Sartre

Jean-Paul Sartre (6) es el exponente de lo que sería el existencialismo en Francia. Su modo de desenvolver el tema parte de su fenomenología de la imagen, en la que la concepción "cosista" de la imagen es eliminada por el carácter intencional de la conciencia, la cual se proyecta no solo sobre lo presente sino también sobre lo ausente. La conciencia no es un reflejo, sino que está caracterizada por su esencial libertad. La dialéctica sartreana se desenvuelve entre el "en-si" (el ser en si, masa indiferenciada y compacta, lo que es) y el "para-si" (el ser para si, enteramente relación, que surge a partir de la aniquilación de lo real que produce la conciencia; no es lo que es sino que surge como libertad). Toda realidad se organiza en torno al proyecto del ser en el mundo de un para-si, proyecto que marca la dirección o sentido de los hechos que acontecen en él.
Pero en Sartre la historia vuelve a hacerse presente por la vía de la articulación de su filosofía existencialista con el materialismo histórico y el marxismo, tal como lo desenvuelve en su famosa "Crítica de la razón dialéctica" (publicado en 1960, es decir, poco tiempo antes de este seminario de Lacan). De este modo Sartre articula las relaciones materiales de producción por medio de una nueva versión del "proyecto" existencial.

En ese sentido, para Lacan, Sartre es quien habría intentado "poner de nuevo a este caballo [el de juanito] no sólo sobre sus patas, sino en las parihuelas [brancards]de la historia", y en función de ello se habría hecho muchas preguntas sobre "la función de la seriedad" (7).

En "El ser y la nada" (publicado en 1943) el "espíritu de seriedad" es el origen de la falsa consciencia y de la mala consciencia, de la mala fe burguesa (8). La relación de esto con la angustia es la siguiente. Siguiendo tanto a Kierkegaard y como a Heidegger, Sartre define a la angustia como la sensación de vértigo que invade al hombre cuando éste descubre su libertad y se da cuenta de ser el único responsable de las propias decisiones y acciones. El hombre que huye de la angustia, cae en la mala fe, que es una paradoja que consiste en rechazar la angustia y negar la libertad, pero a su vez es un rechazo angustiado, por lo que al evadirse se angustia también. Esta búsqueda de mitos tranquilizadores y la seguridad de las normas es el “espíritu de la seriedad”. Los hombres que se engañan a si mismos, huyen de su libertad y se entregan a ese espíritu.

El siguiente es el párrafo de "El ser y la nada" (disponible aquí), de las páginas 83 y 84 de la edición Losada (que Rodríguez Ponte incluye en su versión crítica):

"La angustia es, pues, la captación reflexiva de la libertad por ella misma; en este sentido es mediación, pues, aunque conciencia inmediata de si, surge de la negación de las llamadas del mundo; aparece desde que me desprendo del mundo en que me había comprometido, para aprehenderme a mí mismo como conciencia dotada de una comprensión preontológica de su esencia y un sentido prejudicativo de sus posibles; se opone al espíritu de seriedad, que capta los valores a partir del mundo y que reside en la sustantificación tranquilizadora y cosista de los valores. En la seriedad, me defino a partir del objeto, dejando a un lado a priori como imposibles todas las empresas que no voy a emprender y captando como proveniente del mundo y constitutivo de mis obligaciones y de mi ser el sentido que mi libertad ha dado al mundo. En la angustia, me capto a la vez como totalmente libre y como incapaz de no hacer que el sentido del mundo le provenga de mí"

4 - Heidegger

Finalmente, la referencia a Heidegger (9). Este filósofo, como lo señala el propio Lacan, está fuera de la "serie" (es conocido el interés, hasta personal, que Lacan tuvo por Heidegger; en "El atolondradicho" hablará de "la fraternidad de este decir")
La referencia que toma de Heidegger no es la clásica del ser-para-la-muerte (ya que la misma "no pasa verdaderamente por la angustia"), sino el término alemán "Sorge", que Lacan traduce al francés por "souci", y la edición castellana de Paidos por "preocupación". El término "Sorge" también significa "cuidado". El "primer" Heidegger ("Ser y Tiempo") lo usa más en el sentido de "preocupación", en tanto que el "segundo" Heidegger se inclina por el sentido de "cuidado" o "cura".
Esta "preocupación" refiere a nuestra relación con los otros (furgsore) como un modo específico de un existenciario que aparece previamente en la ontología fundamental: el ser-con los otros. "Nuestra existencia es preocupación surgida de la angustia de vernos proyectados en un mundo en el que tenemos que ser a nuestro pesar. Provenimos de una nada y nos realizamos como un proyecto encaminado hacia la muerte, por eso, la angustia es constitutiva del Dasein, porque es la condición de un ser caído y solitario que no puede contar con Dios ni remedio alguno a su condición" (ver
aquí). La existencia auténtica es "preocupación".

Respecto de esta referencia a Heidegger, completo este comentario con los señalamientos que hace Rodríguez Ponte en su versión crítica respecto de la siguiente frase, tanto en la versión Seuil como en la traducción de Paidos: "La referencia vivida de la interrogación heideggeriana, él la nombró, ella es fundamental, es de todos, es del on, de la omnitud de la cotidianeidad humana, es la preocupación" (10)
La traducción que presenta Rodriguez Ponte, siguiendo la estenotipia, dice "La referencia vivida de la pregunta heideggeriana, él la ha nombrado: ella es fundamental, es por el "todo", es por "el se" {l’on}, es por la omnitud del cotidiano humano, es la preocupación {souci}".
Y la aclaración que hace respecto de las diferencias marcadas en negritas es la siguiente:

"l’on traduce das Man, que la traducción canónica de José Gaos vierte como "el «uno»", y otras como "el Se" (cf. op. cit. , § 27. El cotidiano "ser si mismo" y el "uno", pp. 142 y ss.).
Resumir a Heidegger, incluso a veces parafrasearlo, suele concluir en el despropósito, en el que deliberadamente y a sabiendas nos arriesgamos a incurrir, dado el lugar marginal que nos damos, de la mano no siempre sutil de Maurice Corvez: "Antes que pueda ser «yo», en un cierto nivel de experiencia, el hombre no es él mismo: los otros le han robado su ser. El tiene un manto de Dasein que es, entre los otros, alguna cosa de impersonal: el Se, das Man" (cf. Maurice C
ORVEZ, La filosofía de Heidegger, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, México, 1970, p. 36). —
Se entiende, de paso, por qué he optado por se, y no por uno, para traducir el pronombre personal indefinido on : es que no se trata de ninguna referencia a la unidad, sea cual fuere. Un empleo será más ilustrativo que todas las definiciones que proporciona el Petit Robert: "Al ver esas nubes uno (se) diría que va a llover". —
La versión JL recuerda que es obra de dactilógrafa: "elle est fondamentale, elle es de tous, elle est de l’eau, elle est de l’omnitude du quotidien humain" {ella es fundamental, es de todos, es del agua, etc.}, pero, como ROU lo señala al margen, al revisar la dactilografía, Lacan sustituyó los términos *de todos* y *l’eau* por los del texto. — No obstante, la versión JAM/S mantuvo el [de todos]"

Finalmente, la "seriedad" sartreana y la "preocupación" heideggeriana conformarán un ternario con la "espera" de Lacan (ver notas y comentarios)

Notas

(1) Lo primero que cabría hacer es una aclaración respecto de: "hasta Gabriel Marcel, Chestov Berdaiev y algunos otros". Redactado así, parece que "Chestov Berdaiev" fuera una sola persona de nombre Chestov y apellido Berdaiev, cuando en realidad se trata de dos personas: León Chestov y Nicolas Berdaiev. Es decir, habría que agregar una coma entre Chestov y Berdaiev.
Podríamos preguntarnos porqué el estilo "pedagógico" de Miller no vacila en agregar palabras al texto en otros lugares, y aquí desiste de completar dos nombres propios y agregar una coma. ¿Porqué tanto "purismo" con la estenotipia aquí y "correcciones" en otros lugares?

(2) Algunos enlaces en Internet

(3) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, "La angustia", Editorial Paidos, página 15

(4) Av. 1475 désaroy « désordre » (Chastellain, Chronique, éd. Kervyn de Lettenhove, II, 370, 27); av. 1558 au fig. « trouble, incertitude » (Carmes françois sur la prinse de Guynes et de Calais ds Poésies fr. du XVe et XVIe s., éd. A. de Montaiglon, IV, 290). Déverbal (cf. arroi) de desarreier (1355 « mettre en désordre » Bersuire, Tite Live, ms Ste Genev., fo 203e ds Gdf.), dér. de l'a. fr. areer (préf. des-) a évincé le plus anc. desrei, desroi (xiie s. ds T.-L.), déverbal de desreer « dérouter, égarer, mettre en désordre » (ibid.), issu par substitution de suff. de conreer, v. corroyer.

(5) Jacques Lacan, Le Séminaire, Livre IV, "La relation d'objet", Editions Seuil, página 287 (sesión del 10 de abril de 1957), traducción propia

(6) Algunos enlaces en Internet

(7) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, "La angustia", Editorial Paidos, página 16

(8) Jean-Paul Sartre, "El ser y la nada" (disponible aquí)
Poco antes de morir, en un reportaje que le hace su secretario Pierre Victor (seudónimo de un un dirigente estudiantil del movimiento del 68), Sartre cambia de posición y presenta la seriedad como un factor decisivo positivamente, como un buen factor, el más destacado y esencial de la consciencia humana. Y cuando Paul Victor le recuerda que en "El ser y la nada" decía que eso era la mala fe burguesa, Sartre le responde "sí, sí, he dicho ese disparate (sottise)"

(9) Algunos enlaces en Internet

(10) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, "La angustia", Editorial Paidos, página 16

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