Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 5 de diciembre de 1962

Repartición de los términos del fantasma en el perverso y el neurótico

Sobre el final de la página 59 de la edición de Paidos, las referencias a los cuentos y novelas de Hoffman y a los fenómenos de lo siniestro (unheimlich) dan lugar al análisis de "la repartición de los términos del fantasma en el pervero y en el neurótico", como un "modo apodíctico" (1) de plantear las cosas.

Comencemos por una aclaración respecto de ese último párrafo de la edición Paidos (que traduce uno equivalente ubicado en la página 62 de Seuil). Allí se dice que esa "repartición" de los términos del fantasma corresponde a "dos fases". En la estenotipia también dice "dos fases" ("deux phases"), pero un poco despues, en la frase siguiente, Lacan retoma la idea y al tiempo que se repite se corrige (o modifica) y dice: "Par rapport à ce miroir (A) ces deux façons correspondent exactement, à la façon, à la répartition des termes du fantasme" ("Respecto de ese espejo (A) estas dos maneras corresponden exactamente, a la manera, a la repartición de los términos del fantasma")
La parte en negritas ha sido descartada por Seuil y Paidos, forzando una resolución de la contradicción o duda sobre "fases" o "maneras" en beneficio del primer término. Pero es evidente que tanto las "fases" como las "maneras" remiten a las reparticiones posibles de los términos del fantasma a uno u otro lado del espejo (diferentes para la perversión y para la neurosis). Por eso me parece que sería mas coherente hablar de las "dos maneras" en que dichos términos se reparten, que de "dos fases".

Las dos reparticiones posibles son las siguientes

La diferencia principal entre el perverso y el neurótico es la ubicación del a respecto del espejo A.

"En el perverso, las cosas están, por así decir, en su sitio. El a se encuentra donde el sujeto no puede verlo, y el $ está en su lugar. Por eso puede decirse que (...) el sujeto perverso, aún permaneciendo inconsciente del modo en que esto funciona, se ofrece lealmente al goce del Otro" (2)

En el caso del neurótico, en cambio, el fantasma está situado todo él en el lugar del Otro. Si asociamos esto con los esquemas O y N del comienzo de la sesión, se comprende que, para el neurótico, "algo del oprden del a aparece en un lugar que se encuentra encima de la imagen i'(a) que les designo en la pizarra [recordemos, el lugar que se ecuentra encima de i'(a) es el lugar de (-)], lugar del Heim que es el lugar de la aparición de la angustia" (3).

¿Para qué le sirve, entonces, al neurótico ese fantasma perverso? "Para defenderse de la angustia, para recubrirla".

¿Cómo lo logra, de qué modo? "Eso consigue defenderlo de la angustia justamente en la medida en que es un a postizo" (subrayado mío) (4)
¿Porqué es un "a postizo"? Porque el a que no sería postizo es el que está a la izquierda del espejo. Podríamos decir que el neurótico, a diferencia del perverso, no se ofrece al goce del Otro. El neurótico juega con un "a postizo" al que ubica también del lado del Otro. De este modo, ese objeto a que le sirve de defensa contra la angustia, también le sirve de cebo para retener al Otro.

Lacan apela a dos ejemplos de Freud, la bella carnicera y Ana O., para dar el paso siguiente y analizar en detalle cuál es la naturaleza de este "a postizo" (ver notas y comentarios)

Notas

(1) Apodíctico: Adj. Fil. - Incondicionalmente cierto, necesariamente válido (Diccionario RAE)

(2) Jacques Lacan, El seminario, Libro X, La angustia, Editorial Paidos, página 60

(3) Idem

(4) Idem, páginas 60/1

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