Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 12 de diciembre de 1962

Huella y significante

La segunda parte de esta sesión (página 74 de Paidos) se abre con este recordatorio: "el significante, como les dije en cierto momento decisivo, es una huella, pero una huella borrada". A diferencia del signo, que "resenta algo para alguien", "el significante es lo que representa a un sujeto para otro significante". Veamos qué significa esto.

La referencia habitual e inmediata es la distinción que realiza Saussure entre significante y significado. Esta separación, que ya puede parecer hasta evidente u obvia, suele ser tan teórica como abstracta, es decir, escurridiza. Por la sencilla razón de que, en cualquier ámbito que no sea el psicoanálisis, estas dos "mitades" nunca van una sin la otra. Por ejemplo, es imposible aislar el significante "arbol" sin que inmediatamente aparezca el correspondiente significado, reconstituyéndose de ese modo, el signo. Por lo tanto, por mas que nos muestren las dos "mitades" del signo y le asignemos el nombre de significante a una de ellas, al nivel de la linguística, no hemos dejado de manejarnos con signos. El campo de la representación es así de cautivante: el representante no va si lo representado.

Este es un problema al que ya se tuvo que enfrentar el propio Freud, y por el que tuvo que inventar su famoso "Vorstellungrepräsentanz" (representante de la representación), que retoma y continúa el previo "Triebrepräsentanz" (representante de la pulsión), y que le permite dar cuenta del lado material de la representación, es decir, algo más que la simple repartición entre las "Wortvorstellungen" (representaciones de palabras) y las "Sachvorstellungen" (representaciones de cosas).
Lo ilustra el ejemplo del olvido de "Signorelli", donde es importante tener presente que lo olvidado es ese nombre, pero no su "significado", el cual, por el contrario, pulula en todas las formaciones de sustitución: las imágenes de los cuadros, el mismo retrato de Signorelli, etc. Lo que hace "falta", en ese "olvido", justamente, es el representante de la representación, es decir, el lado material de la representación, opuesto al lado del significado (
1).

Lo que permite aislar al significante es la represión. Si "Signor" es un significante para Freud es porque falta durante un tiempo. El significante no es "Signorelli". Ese es un nombre, y como vimos, su "significado" queda todo el tiempo a flote, a disposición de Freud, por la vía de esas otras cosas que vienen en el lugar de lo que no viene: el "Signor", que queda caído bajo la represión. Es a esto que el sujeto queda "sujetado", y no a las representaciones que el campo de la representación hace circular. Es así como se aisla un significante para que, entonces, podamos decir que representa a un sujeto, para otros significantes.

¿Cuál es el sujeto de la representación? Si la representación es una unidad bloqueada en su valor referencial, el sujeto es también una unidad indivisa. Ese sujeto "no es más que la mirada que se realiza cada vez en la sutil y variable proporción de opacidad y de transparencia de la representación: una manera de hacer entender las dos caras constitutivas del signo" (2). El sujeto clásico de la representación no es mas que la pura diferencia entre percepción y representación. Su unidad radica, justamente, en que la representación no puede inscribirlo como tal en el proceso de la representación.

Esta inscripción es la que incluye Lacan con su definición del sujeto como representado por un significante para otro significante. Pero para que se trate de un significante, y no de un signo, es necesario aislar al significante como tal (como opera la represión en el ejemplo del olvido de "Signorelli"). Solo así (con el significante unterdrükt, "caído", o verdrängt, "reprimido") podemos hablar de un "sujeto del inconsciente" (3).

Lacan lo plantea del siguiente modo, en esta sesión: "dejar huellas falsamente falsas es un comportamiento, no diré esencialmente humano, sino esencialmente significante. Ahí es donde está el límite. Ahí se presentifica un sujeto (...) ahí sabemos que hay un sujeto como causa" (página 75) (4). El sujeto, allí donde nace, no tiene otro destino que el de "insertarse en el lugar del Otro, en una cadena de significantes". El significante revela al sujeto, "pero borrando su huella". El sujeto surge con el nacimiento del significante, "pero como tachado, como no-sabido", y "toda la orientación ulterior del sujeto se basa en la necesidad de una reconquista respecto a este no-sabido original" (página 76).

De entrada tenemos un a, el objeto de la caza, y un A, y en el intervalo se da "la primera aparición del sujeto como no sabido, lo cual significa inconsciente, unbewusste".

a   A
  $  

La gran trampa en la que suele caer la dialéctica analítica resulta de desconoce "la parte profunda de falsedad que hay en la demanda del neurótico", pues "toda demanda, aunque sea la más arcaica, siempre tiene algo de engañoso respecto a lo que preserva el lugar del deseo". Hay siempre un vacío que preservar que no tiene nada que ver con el contenido de la demanda, pues es de su colmamiento que "surge la perturbación en la que se manifiesta la angustia".

Corresponde analizar, entonces, cómo "la demanda acude indebidamente al lugar de lo que es escamoteado, a, el objeto", es decir, cómo la fórmula del fantasma ($ <> a) aparece, en el neurótico, como la fórmula de la pulsión ($ <> D) (que es lo que sigue en la tercera parte de esta sesión, ver notas y comentarios).

Notas

(1) Ese es el problema que, justamente, se le planteaba a Freud, en relación a la pulsión. Su pregunta es cómo se ligan, como se sueldan, estos dos elementos dispares: por un lado la pulsión, y por el otro, un elemento del aparato psíquico que, a partir de dicha "soldadura", va a funcionar como "representante" de esa pulsión. ¿Qué significa que funcione como representante? Que pueda ligarse a otros representantes que, a partir de esta dimensión plural, constituyan la representación. En Freud, este es el problema de las huellas mnémicas (Erinnerungsspur): son huellas (spur) en tanto aisladas, pero cuando deben ligarse a las demás para tener acceso al recuerdo (Erinnerung), aparece el sistema secundario de energías ligadas

(2) Guy Le Gaufey, "Representación freudiana y significante lacaniano", en "El caso inexistente", Editorial Epeele, página 112

(3) Michel Sauval, "Sujeto y significante en psicoanálisis"

(4) Ver sobre la cuestión de la causa en las notas y comentarios correspondientes a la sesión del 16 de enero 1963

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