Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 16 de enero de 1963

Posición del masoquista e identificación de objeto

El correlato de la concepción del sadismo como un componente del psiquismo humano que se expresaría en la identidad de la obra y vida de Sade como una "especie de agresión inmanente" (1), o como "el placer de infligir dolor" (2), es una noción del masoquismo entendido como el reverso de lo anterior, es decir, como un supuesto placer en recibir dolor, y un complemento que compone la pareja del sadismo - masoquismo.

El término "masoquismo", a semejanza del "sadismo", también deriva de un nombre propio. En su Psychopathia Sexualis (3), el psiquiatra alemán Richard von Kraft-Ebing refiere a los textos de Leopold von Sacher-Masoch (4) y latinizó su nombre transformándolo en "Masochismus" para definir una serie de comportamientos sexuales considerados "patológicos". Sacher-Masoch (que fue contemporáneo de dicha obra) protestó (pero sin éxito) contra la utilización de su nombre para este fín ya que no se reconocía en esa descripción de "perverso".

Como vimos en las notas y comentarios sobre la estructura del deseo sádico, Lacan señaló su intención de conmover estos "caminos trillados" y desplazar la cuestión sobre otro plano (5). Por lo tanto, para Lacan, "la posición del masoquista" no se definirá a partir de una supuesta reversibilidad entre el sadismo y el masoquismo, sino en función de los nuevos términos estructurales que viene desarrollando.

Lacan señala que la "encarnación de si mismo como objeto es el fin declarado" del masoquista, "ya sea que se haga perro bajo la mesa, o mercancía" (6), en una clara referencia al contrato de esclavitud que Sacher-Masoch firma con "Wanda" (7). Pero esta "identificación con el objeto común" no le permite llegar a "captarse como aquello que es, en tanto que, como todos, es un a" (8)

¿Qué significa esto? Que, "como en el sádico, esta identificación sólo aparece en una escena" (9).
Pero en esa escena, él no se ve, solo ve el resto.

Para Lacan, la posición masoquista sería "reconocerse como objeto de [su] deseo, en el sentido en que yo lo articulo" (10).
Pero esta indicación, por el momento, busca más resaltar la complicación del problema que resolverlo, en particular para evitar caer en la comodidad de referir el masoquismo a la simple crueldad del superyó. Si hemos de considerar que "el superyó es la causa del masoquismo", esto solo puede tomar sentido en relación a que "el objeto es la causa del deseo" (
11), lo que para el caso implica que "el superyó participa de la función de este objeto en cuanto causa, tal como la introduje hoy" (12)

En la sesión del 6 de marzo de 1963 retomará el tema (ver notas y comentarios) subrayando que lo que el masoquista busca en el Otro, es "la respuesta a esa caída esencial del sujeto en su miseria final, y dicha respuesta es la angustia" (13)

Notas

(1) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, Editorial Paidos, página 117

(2) Sigmund Freud, en la cuarta de las cinco primeras "Conferencias de introducción al psicoanálisis", Editorial Amorrortu, Obras Completas, Tomo , página

(3) Richard von Kraft-Ebing, "Psychopathia Sexualis" (1886). Hay edición castellana de la Editorial La Máscara (2000).
Disponible
aquí en inglés (en forma completa). Disponible aquí en francés (también en forma completa).
En castellano, pueden encontrarse algunos casos en algunos blogs: (a)
aquí hay 9 casos (de los más de 200 del libro completo), en particular uno de "masoquismo"; (b) aquí hay otros 5 o 6 casos y prometen seguir publicando otros

(4) Algunas referencias en Internet sobre Leopold von Sacher-Masoch

(5) En realidad, Lacan cuestionó la idea de complementariedad entre el sadismo y el masoquismo desde mucho antes. Por ejemplo, en la sesión del 19 de mayo de 1955 (del seminario II "El yo en la teoría de Freud") señalaba que "El masoquismo no es un sadismo invertido, el fenómeno de la agresividad no se explica simplemente en el plano de la identificación imaginaria", orientando su interés, en ese momento, hacia la referencia freudiana a un "masoquismo primario", para dar cuenta de la reacción terapéutica negativa y el más allá del principio de placer.

(6) Jacques Lacan, op. cit., página 118

(7) La novela que cuenta la relación de "Severino de Kusiemski" con "Wanda de Dunaiew" es "La venus de las pieles" (Editorial Cuenco de Plata, 2008; disponible aquí la edición de Alianza, de 1963). Ese contrato, presente en la novela, también tuvo su expresión en la vida real, en una versión redactada por "Wanda" (Aurora Rumelin, su amante de entonces) y firmada por Sacher-Masoch, el 25 de julio de 1872.

En "La venus de las pieles" leemos:

Contrato entre la Señora Wanda de Dunaiew y el Señor Severino de Kusiemski
«El señor Severino de Kusiemski quiere, desde el día de hoy, ser el prometido de la señora Wanda de Dunaiew, renunciando a todos sus derechos de amante y obligándose, bajo palabra de honor y caballero, a ser su esclavo, en tanto que ella no le conceda libertad.
Como esclavo de la señora Dunaiew, tomará el nombre de Gregorio, y se compromete a satisfacer sin reservas todos los deseos de la susodicha señora, su dueña, obedeciendo todas sus órdenes, siéndole humildemente sumiso, considerando cualquier merced que reciba como Uña gracia extraordinaria.
La señora Dunaiew, no sólo adquiere el derecho de golpear a su esclavo por las faltas que cometa, sino también el de maltratarle por capricho o por pasatiempo, incluso hasta matarle, si le place. Queda, en suma, en su propiedad absoluta.
Si la señora Dunaiew concede libertad a su esclavo, el señor Severino de Kusiemski se compromete a olvidar todo lo que, como esclavo, haya podido sufrir, y a no vengarse jamás, en ninguna manera por ningún medio y bajo ninguna especie de consideración, ni a ejercitar acción alguna contra aquélla.
Por su parte, la señora Dunaiew se obliga a comparecer vestida de pieles con la mayor frecuencia ante su esclavo, incluso cuando se muestre cruel para con él.
Hecho hoy...»

(8) Jacques Lacan, op. cit, página 118

(9) Idem

(10) Idem.
Entre paréntesis rectos "[su]", que figura en la estenotipia pero ha sido borrado en las ediciones Seuil y Paidos.

(11) página 14 de la estenotipia. En las ediciones Seuil y Paidos no aparece.

(12) Jacques Lacan, op. cit., página 119

(13) Idem, página 178

Para Hélène Deutch, la adopción de la posición masoquista es esencial, constitutiva, de la posición femenina, ya que a partir de la prohibición del goce clitoridiano la mujer deberá encontrar su satisfacción en una posición que no será más pues, únicamente una posición pasiva, sino una posición de goce, asegurada en esta misma privación que le es impuesta del goce clitoridiano (ver sesión del 19 de marzo de 1958, del seminario V sobre "Las formaciones del inconsciente").

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