Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 23 de enero de 1963

El caso de los "sesos frescos"

En su desarrollo sobre el acting-out, Lacan vuelve a referirse, en esta sesión, al "caso de plagio" de Ernst Kris, popularizado entre los lacanianos como el caso del "hombre de los sesos frescos".

En esta sesión del 23 de enero 1963, Lacan remite a su escrito "La dirección de la cura" (1), y tras recordar que Kris, apuntando a "reducir a su paciente con los medios de la verdad, le muestra de la forma más irrefutable que no es plagiario" y que "son los otros quienes le han copiado", destaca la respuesta del paciente: "se va a comer sesos frescos". La reflexión de Lacan es la siguiente: "No estoy recordándoles el mecanismo del caso. Les enseño a reconocer un acting out y lo que esto quiere decir, o sea, lo que yo les designo como el a minúscula o la libra de carne. Los sesos frescos, el paciente simplemente le da una señal a Kris" (2)

A diferencia del caso de la joven homosexual de Freud, el acting out se presenta aquí en relación al analista, en el contexto del análisis. Por otro lado, y a semejanza de lo que vimos respecto al "niederkommen lassen" para el pasaje al acto de la joven, este caso de los "sesos frescos" también nos confronta con una multiplicidad de "versiones".

En el caso de la joven homosexual teniamos cuatro versiones: la de Freud, las dos versiones de Lacan (la de 1957 y la de 1963), y la versión de Allouch (posterior a la publicación de la biografía de Sidonie Csillag). En el caso de los "sesos frescos" tenemos nueve "versiones": la de su primer análisis con Melitta Schmideberg (3), la de su reanálisis con Ernst Kris (4), y las 7 lecturas de Lacan (5 en los seminarios, y 2 en los Escritos).

Según relata el propio Lacan (5):

"Se trata de un sujeto inhibido en su vida intelectual y especialmente inepto para llegar a alguna publicación de sus investigaciones, esto en razón de un impulso a plagiar del cual parece no poder ser dueño. Tal es el drama subjetivo.
Melitta Schmideberg lo había comprendido como la recurrencia de una delincuencia infantil; el sujeto robaba golosinas y libros, y fue por ese sesgo por donde ella emprendió el análisis del conflicto inconsciente.
Ernst Kris se atribuye el mérito de retomar el caso según una interpretación más metódica, la que procede de la superficie a la profundidad, dice él. Que la ponga bajo el patronazgo de la psicología del ego según Hartmann, de quien cree deberse hacer partidario, es cosa accesoria para apreciar lo que va a suceder. Ernst Kris cambia la perspectiva del caso y pretende dar al sujeto el insight de un nuevo punto de partida desde un hecho. que no es sino una repetición de su compulsión, pero en el que Kris muy loablemente no se contenta con los decires del paciente. Y cuando éste pretende haber tomado a pesar suyo las ideas de un trabajo que acaba de terminar en una obra que, vuelta a su memoria, le permitió cotejarlo a posteriori, va a las piezas probatorias y descubre que nada hay allí aparentemente que rebase lo que implica la comunidad del campo de las investigaciones. En suma, habiéndose asegurado de que su paciente no es plagiario cuando cree serlo, pretende demostrarle que quiere serlo para impedirse a si mismo serlo de veras -lo que llaman analizar la defensa antes de la pulsión, que aquí se manifiesta en la atracción hacia las ideas de los otros
".

Como se ve, es un caso que fue utilizado, una y otra vez, en contextos de importantes batallas políticas en el psicoanálisis.
De hecho, el propósito del artículo de Kris fue promover las ventajas comparativas de la nueva orientación de la "psicología del yo" respecto a la orientación más clásica en función del "ello", en particular de la orientación de Melanie Klein. Y por loablemente "científica" que pueda presentarse su intención de apelar a las posibilidades de "comparación" que ofrecería el caso de un paciente analizado previamente con otra técnica (y por otro analista), y de cuyo primer análisis había informe escrito (en el artículo de Melitta Schmideberg), no parece una simple ingenuidad la elección de un tema de "plagio" para desenvolver esta polémica, cuando todo el mundillo psicoanalítico estaba al tanto de las terribles peleas y acusaciones de plagio de Melitta Schmideberg contra su madre (Melanie Klein) y sus seguidoras.

Según Kris, el privilegio asignado por Melitta Schmideberg a la interpretación referida al ello la habría llevado a descartar el núcleo de verdad pulsional del cual el neurótico se defendería. Para Kris, "más que de la delincuencia pulsional, es el genio yoico lo que la neurosis guardaba inhibida" (6). De hecho, tampoco parecen ser casualidad los destinos de Melitta Schmideberg y Ernst Kris en las últimas etapas activas de sus vidas: la primera se dedicó a los jóvenes delincuentes en la Asociación para el Tratamiento Psiquiátrico de Delincuentes de Nueva York, y el segundo encabezó un Proyecto de Investigación de Adolescentes Dotados, asociado al Instituto Psicoanalítico de Nueva York (7).

En suma, no es en un campo de "desinteresados" debates de ideas en el que aterriza Lacan cuando, a su turno, retoma este caso, sin que esto sea motivo suficiente para explicar las "licencias" que Lacan se permitirá a la hora de referirse al texto de Kris, ni las variaciones que encontraremos entre cada una de sus lecturas (8)

Estas "diferencias" de las lecturas de Lacan respecto al "texto original" de Kris, y entre si mismas, dieron pie a una dura crítica por parte de Adela Leibovich de Duarte, en un trabajo titulado "Crónica de una distorsión en Psicoanálisis", donde la autora denuncia cuan "sorprendentes son las seis versiones diferentes que Lacan maneja en distintos textos escritos o exposiciones orales del caso del Kris. Estas versiones, que no guardan similitud con el original, ni en general entre si (...) se orientan en un mismo sentido, el de la distorsión tendenciosa en la cual Lacan se instala para sustentar sus posiciones" (9)

Quien recogió el guante de esta polémica fue Jorge Baños Orellana, en un excelente trabajo titulado "¿Tergiversaciones privadas y rectificaciones públicas?: Las siete maneras de Lacan de contar un caso de Kris", incluido como uno de los capítulos de su libro "El escritorio de Lacan" (10). En su trabajo se mezcla también un debate con Jean Claude Milner, para quien, "desde el punto de vista del pensamiento, no hay ni habrá nunca en los seminarios nada más que en los Scripta. Pero siempre puede haber algo más en los Scripta que en los seminarios" (11). Para Baños Orellana, en cambio, "los Scripta están lejos de ser simplemente una expansión apretada, actualizada y algo ilegible de las clases y conferencias que les toca trasponer: son también su reducción censora hecha de enmiendas prudentes y silenciamientos de la enseñanza oral" (12)

Más allá de esta discusión por demás interesante, el punto viene a colación porque el planteo de Baños Orellana es que, en los seminarios, Lacan se permitiría "tergiversaciones" con fines "protrépticos" (13), tergiversaciones que luego, como en el caso de los "sesos frescos", serían "rectificadas" en los Escritos (14)

Veamos las diferentes versiones.

En su artículo, Kris señala que el "tono paradójico de satisfacción y exitación" con que el paciente le contó que había descubierto en la biblioteca un libro donde supuestamente ya se encontraba la idea central de su trabajo, lo llevó a "indagar con todo detalle sobre el texto que temía plagiar", verificando, luego de "un amplio escrutiño del texto", que "el paciente había hecho decir al autor lo que él mismo quería decir". Esta verificación le dió a Kris un "nueva luz" sobre "el problema del plagio", orientándolo en la interpretación de que "solo eran interesantes las ideas de los demás, solo las ideas que uno pudiera tomar de los otros". Según Kris, la respuesta del paciente a dicha interpretación fue un largo silencio hasta que, "como si informara de una intuición repentina dijo: todos los dias al mediodía, cuando salgo de aquí, antes del almuerzo, y antes de volver a mi oficina, me paseo por la calle X (una calle bien conocida por sus pequeños y atractivos restaurantes) y miro los menús detrás de las vidrieras. Es en uno de esos restaurantes donde encuentro de costumbre mi plato favorito: sesos frescos" (15)

¿Cuales son esas "tergiversaciones" que introduce Lacan?
Baños Orellana las resume en dos juegos de diferencias. Por un lado, las "que responden al propósito de caricaturizar a Kris", atribuyéndole una especial prolijidad en el cotejo de los temores del paciente con la realidad. Y por el otro, las que consisten en "invertir la secuencia de los hechos, cambiando el emplazamiento del paseo a los restaurantes como si se tratara de un episodio posterior y no anterior a la sesión narrada" (
16). El "resumen" que Leibovich de Duarte pesca en un texto de Eric Laurent condensa estas dos tergiversaciones y verifica la difusión que la misma ha tenido entre los lacanianos:

"En determinado momento, cuando su paciente se queja de que copia todo, Kris saca un libro de la biblioteca y le muestra, prueba en mano, que no copió nada. El paciente lo acepta y - episodio célebre - va a comer algo al salir de sesión: sesos frescos" (17)

El primer juego de diferencias no parece aportar más que el tono en el que se desarrollaban ciertas disputas políticas. Para Baños Orellana no tendrán otra función que de desvío o distracción respecto a las dificultades que tendrá Lacan para justificar su lectura. El segundo juego de diferencias, en cambio, es el que hace a la cuestión más específica del acting out.

En efecto, como ya lo señala Lacan hacia el final de su primer seminario, "se califica como acting-out cualquier cosa que ocurra en el tratamiento. Y no sin razón. Si muchos sujetos se precipitan durante el análisis a realizar múltiples y variadas acciones eróticas, como, por ejemplo, casarse, evidentemente es por acting-out. Si actúan lo hacen dirigiéndose a su analista" (18).
Por lo tanto, se aprecia claramente que no va de suyo interpretar la respuesta del paciente de Kris como un acting-out. Si la tomamos en los términos en que la presenta Kris, es decir, como una asociación en sesión sobre acciones realizadas previamente a dicha sesión, por un lado, el relato que hace el paciente no podría ser un acting out porque no es una acción sino una asociación, y por el otro, si hemos de considerar la acción relatada como un acting-out, por su carácter previo, no lo sería en tanto respuesta a la interpretación de Kris sino en relación a algún otro contexto o situación.

De hecho, en su primera referencia al caso, en la sesión del 10 de febrero de 1954, Lacan no impugna la intervención de Kris ni considera la respuesta del paciente como un acting out. Lo hará recién en el escrito "Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud" y en la sesión del 11 de enero de 1956 (del seminario III sobre las psicosis), donde, para poder hablar de acting out respecto a ese caso, planteará algunas precisiones mas estructurales sobre lo que entiende por tal: "confirmo el acting out como equivalente a un fenómeno alucinatorio de tipo delirante que se produce cuando uno simboliza prematuramente, cuando uno aborda algo en el orden de la realidad, y no en el seno del registro simbólico" (19). De este modo, el acting out se despega un poco de la mera "actuación" y comienza a ordenarse en función de los registros imaginario y simbólico. El caso se interpretaría entonces, más allá de actuaciones o no, del siguiente modo: Kris le quiere demostrar al paciente, en la "realidad", que ya no es plagiario, y el paciente le demuestra "de qué se trata" haciéndole comer unos "sesos frescos". Y es en ese nivel que esa respuesta podría considerarse un acting out

En el seminario Lacan "tergiversa" la secuencia relatada por Kris, ubicando la respuesta del paciente como una actuación posterior a la interpretación de Kris, de modo que la misma se acomode sin roces al uso consagrado del término acting out, "el cual supone un acto de trámite impulsivo realizado fuera del consultorio" (20).

En el escrito, en cambio, se atiene al texto original, con las consiguientes complicaciones para interpretar como un acting out lo que no parece ser más que "un comentario inteligente de un analizante en sesión" (21). Según Baños Orellana, la manera de zafar del problema consiste en atacar al propio Kris, apelando, por ejemplo, a la comparación con Freud (del que acaba de comentar el caso del hombre de los lobos), como modo de descalificar el nivel de su presentación del caso de los "sesos frescos". La virulencia del ataque se mide en esta frase tan misteriosa: "el muy vivo interés que tengo por los casos de generación sugerida de los ratones por las montañas" (22), que corresponde a la traducción literal del texto francés: "l'intérêt tres vif que je porte aux cas de géneration suggérée des souris par les montagnes". Con mucha perspicacia Baños Orellana nos alerta de la asociación que dicho texto tiene, en francés, con la expresión popular "la montagne est accouché d'une souris", cuya traducción sería "la montaña parió un ratón". En suma, podríamos traducir esa frase del escrito (aunque no de modo literal) del siguiente modo: "el muy vivo interés que tengo por los casos de ratones paridos por montañas".

"La montaña es, naturalmente, la interpretación escalonada de Kris, y el ratón, la reacción que obtiene del paciente" (23).
Se comprende mejor, entonces, el sentido de la indicación con la que Lacan pretende sortear las dificultades para interpretar que se trata de un acting out: "sin duda de pequeño tamaño, pero muy construido" (
24), para proseguir luego con su diatriba contra Kris en otro párrafo (uno de entre los más crípticos que podemos encontrar en los Escritos) cuando le pregunta "cómo va a arreglárselas con los sesos frescos, los sesos reales, los que se rehogan con mantequilla y pimienta, para lo cual se recomienda montarlos previamente de la píamadre, cosa que exige mucho cuidado. No es ésta sin embargo una pregunta vana, pues supónganse que hubiera sido por los muchachitos por los que hubieran descubierto en si el mismo gusto, exigiendo no menores refinamientos, ¿no habría en el fondo el mismo malentendido? Y ese acting out, como quien dice, ¿no sería igualmente ajeno al sujeto?" (25)

A la pregunta de ¿esto, cómo se lee?¿con qué se come?, Baños Orellana responde brevemente: "con sentido del humor".

Convendrá entonces introducir aquí el texto "Jacques Lacan analizándose" (26), de Jean Allouch, quien, en este punto, se aparta de lo que entiende sería la enseñanza que Baños Orellana extrae de estas tergiversaciones y pone en boca de Lacan: "Si Kris no cuenta exactamente lo que adivino qué ocurrió después de su intervención "de superficie", eso no demuestra que tal cosa no haya sucedido, sino simplemente que Kris, apoltronado en su satisfacción, no tuvo la penetración suficiente como para percatarse de ello" (27), es decir, la reivindicación de poder determinar la verdad de un caso a partir de la "credibilidad" que dicho caso "hace resonar en mi, que lo leo desde mi experiencia con los casos que tengo en mi haber" (28)

Para Allouch, "la crítica lacaniana de la contratransferencia contenía otra lección. Esa resonancia y, lo que es más, esa creencia constituyen precisamente aquello que su análisis debe permitirle al analista dejar de lado. ¡Que se guarde de esa resonancia y esa creencia! ¡Que se deshaga de ellas! Lo importante sigue siendo justamente que pueda hacer que no intervengan en su posicionamiento dentro del caso. Proceder de otro modo, ¿no será volver a caer en el camino trillado de la comprensión? En efecto, no vemos cómo llamar de otro modo a ese juego que nos describe Baños entre resonancia y creencia" (29).

En suma, Allouch no acuerda con este salvataje de las falsificaciones que consiste en hacer de "los errores de Lacan una virtud lacaniana" (30). Y, con la audacia que le conocemos, prefiere ir más lejos, para lo cual, retomando ese enigmático párrafo del final de la "Respuesta a Jean Hippolyte", propone seguir la pista de los "sesos muchachos". Esta pista lo lleva a especular con la posibilidad de que "el hombre de los sesos frescos" sea el propio Lacan, más precisamente "la propia imagen de Lacan en el espejo, su i(a), de la cual recibe el mismo mensaje equivalente al reverso de un recorrido que nunca dejó de ser fresco, siempre innovador. 'Todo eso, le dice su i(a), no es más que plagio' " (31).
Los "muchachos" habrían sido los estudiantes de la SFP, primero, y luego los jóvenes "bien instruidos, bien cocinados por la universidad" (los de la ENS), a los que Lacan habría "devorado" a la manera de Joyce: "haciendo de Lacan un lugar donde ellos podían pasarse la vida, en el amor o en el odio, hasta romperse los dientes" (
32). Finalmente, "ante quien" se come, este "hombre de los sesos frescos", a sus muchachos, sería el tercero de los miembros de la trinidad de la "ego psychology", Lowenstein (su ex analista), de quien también se incluía un artículo, sobre el mismo tema, titulado "The problem of interpretation", en la misma publicación en la que apareció el artículo de Kris.
Allouch sugiere toda una lista de líneas de investigación, como por ejemplo, que en 1942 Lowenstein vivía en Nueva York y que "si tan solo obtuviéramos su dirección de esa época, sin duda podríamos verificar sin demasiadas dificultades que en las cercanías de su consultorio había restaurantes extranjeros donde se servían esos platos bien aderezados" (
33).
Todo lo cual va abriendo una serie de preguntas sobre el análisis de Lacan y la historia del psicoanálisis, para lo que recomiendo la lectura de texto de Allouch (así como la respuesta de Jorge Baños Orellana) (
34)

Pero si ahora retornamos a nuestro tema del acting out, la referencia al caso de los "sesos frescos" parece complicarnos las cosas más que aclararlas. Sobre todo porque dicha referencia sigue muy condicionada respecto a la dimensión de "acting" que predomina en la noción habitual del acting out. Incluso en forma agudizada por las mismas "tergiversaciones" de Lacan, es decir, por esa necesidad de acomodarse a esa concepción clásica.
Su último comentario del caso, en la sesión del 8 de marzo de 1967, en el seminario XIV sobre la lógica del fantasma, ofrece una perspectiva más clara de las dificultades que tuvo para precisar en qué, esa respuesta del paciente de Kris era un acting out: "¿En qué? En lo que no era articulable en ese momento como puedo hacerlo ahora, que el objeto a oral está presentificado, llevado en bandeja por el paciente con relación a esta intervención" (
35)

En todo caso, ese parecer ser el punto que mejor se corresponde con el curso de los problemas que viene tratando en estas sesiones de comienzos de 1963: "reconocer un acting out y lo que esto quiere decir, o sea, lo que yo les designo como el a minúscual o la libra de carne" (36)

Digamos, antes de finalizar estas notas, y para completar la lectura que hace Baños Orellana de las referencias de Lacan al caso de los "sesos frescos", que encontraremos entre la versión del escrito "La dirección de la cura..." (publicada en 1961 en el número 6 de la revista La Psychanalyse) y la versión de la sesión del 1 de julio de 1959 del seminario VI sobre el deseo y su interpretación, variaciones similares a las ya vistas en 1957 entre el seminario y la "Respuesta a Jean Hyppolite...". Mas allá de la importancia del señalamiento explícito del "valor correctivo" que le es atribuido al acting out (37), en "La dirección de la cura" también nos encontraremos con "arranques enunciativos de todo subido" (38) hecho de metáforas médicas (herpes) y culinarias (mostaza), antes que con una fundamentación de la interpretación del acting out como tal.

Volvamos entonces al problema de la interpretación o tratamiento a seguir, en los análisis, respecto al acting out (ver notas y comentarios)

Notas

(1) Jacques Lacan, "La dirección de la cura y los principios de su poder", Escritos 2, Editorial Siglo XXI, edición revisada 2008.

(2) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, Editorial Paidos, página 138

(3) Melitta Schimedeberg, "Intelektuelle Memmung und Ess-storung", publicado en 1934 en el Zeitschrift fur psa Padagogik VIII, traducido luego al inglés y publicado en 1938 como "Intellectual Inhibition and Disturbances in Eating", en el International Journal of Psycho-Analysis, 19:17-22
Hay traducción al castellano, "Inhibición intelectual y perturbaciones en el comer", publicada en la serie "Referencias" de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, fichas n° 1-2

(4) Ernst Kris, “Ego Psychology and Interpretation in Psychoanalytic Therapy”, en Psych. Quarterly, 20, 1951, pp.15-30.
Hay traducción al francés “
Psychologie du moi et interprétation dans la thérapie psychanalytique”, de Jacques Adam, publicada en Ornicar N° 46, juill./sept. 1988, p. 7, y también varias traducciones al castellano.
Una de Gustavo Dessal, de 1977, publicada en la serie "Referencias" de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, fichas n° 1-2, páginas 9 a 22
Otra de Vicente Palomera, de 1986, para la serie "Textos de Referencia" de la Asociación de Psicoanálisis Biblioteca Freudiana de Barcelona (que fue reproducida en Desinencias N° 2 de la BIP) y que se publicó parcialmente en Analiticón nº 1, junto con su artículo "Consideraciones sobre la anorexia mental: 'El hombre de los sesos frescos' ".
Una tercera, de 1991, de Adela Leibovich de Duarte, en el
número 17 de la revista de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterpia para Gaduados
Una cuarta traducción, "
Psicología del yo y la interpretación en la teoría psicoanalítica" (disponible aquí en formato PDF), de Michel Sauval, realizada a partir de la versión francesa de Jacques Adam, publicada en Extensión n° 3 julio 1991, paginas 84/

(5) Jacques Lacan, "La dirección de la cura y los principios de su poder", Escritos 2, Editorial Siglo XXI, edición revisada 2008, página
(disponible
aquí el punto II.9, donde aborda el caso del paciente de Kris)

(6) Jorge Baños Orellana, "El escritorio de Lacan", Ediciones Oficio Analítico, Buenos Aires 1999, página 129

(7) Idem, páginas 129/130

(8) Las referencias al caso de los "sesos frescos", en la enseñanza de Lacan, son las siguientes

En los seminarios:

En los Escritos:

(9) Adela Leibovich de Duarte, "Crónica de una distorsión en Psicoanálisis", publicado en 1991, en el número 17 de la revista de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (en esa revista también se incluye una traducción del artículo de Kris)

(10) Jorge Baños Orellana, op. cit.

(11) Jean Claude Milner, "La obra clara", Editorial Manantial, Buenos Aires 1996, página 24

(12) Jorge Baños Orellana, op. cit., página 122

(13) Por enunciación protréptica se entiende aquella secuencia de enunciados que pretenden inducir en el auditorio o en el destinatario una determinada actitud, que procuran que el receptor potencial asuma y ejecute un cierto tipo de comportamiento inoculando en él una creencia apropiada para ese fin. Es la primera etapa del método Socratico, destinada a interesar al participante a entrar en una discusión filosofica, haciendo variar cualquier conversación para dirigirse a esta discusion filosofica. La etimologia de la palabra protréptico significa "pro", primero, y "trepo", cambiar o mudar.

(14) El punto es que Baños Orellana defiende o justifica el uso de este tipo de recursos
Ver, al respecto, el
reportaje Jorge Baños Orellana, en el primer número de la revista "Relatos de la Clínica"

(15) Ernst Kris, op. cit.

(16) Jorge Baños Orellana, op. cit., página 149

(17) Eric Laurent, "Concepciones de la cura en psicoanálisis", Editorial Manantial

(18) Jacques Lacan, El Seminario, Libro I, "Los escritos técnicos de Freud", Editorial Paidos, páginas 355/6 (sesión del 16 de junio de 1954)

(19) Jacques Lacan, El Seminario, Libro III, "Las psicosis", Editorial Paidos, página 117

(20) Jorge Baños Orellana, op. cit., página 157

(21) Idem, página 158

(22) Jacques Lacan, "Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud", Escritos 1, Siglo XXI, edición revisada 2008, página página 377

(23) Jorge Baños Orellana, op. cit., página 163

(24) Jacques Lacan, op. cit., página 377

(25) Idem, página 378

(26) Jean Allouch, "Jacques Lacan s'analysant" (con traducción de Norma Ferrari: "Jacques Lacan analizándose"), publicado en el número 12 (diciembre 2000) de la revista Acheronta. Otra traducción al castellano, a cargo de Silvio Mattoni, fue publicada con el título de "Sesos muchacho" en "La invención del sadismo", Revista Litoral nº 32, Ediciones Literales
Dicho artículo es el texto de su exposición en el coloquio "El Góngora del psicoanálisis, para servirle", organizado por la école lacanienne de psychanalyse, en París los días 26 y 27 de Febrero de 2000, en ocasión de la presentación de la edición francesa del libro "
El idioma de los lacanianos", de Jorge Baños Orellana, con el título "De l'hermetisme de Lacan, Figures de sa transmission", París, EPEL, 1999

(27) Jorge Baños Orellana, op. cit., página 159

(28) Idem, página 160

(29) Jean Allouch, op. cit., páginas 90/1 en la Revista Litoral nº 32

(30) Idem, página 90

(31) Idem, página 95

(32) Idem, página 96

(33) Idem, páginas 98/9

(34) Jean Allouch, "Jacques Lacan analizándose" / Jorge Baños Orellana, "TGV" / publicados ambos en el número 12 (diciembre 2000) de la revista Acheronta

(35) Jacques Lacan, El Seminario, Libro XIV, "La lógica del fantasma", sesión del 8 de marzo de 1967

(36) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, Editorial Paidos, página 138

(37) Jacques Lacan, "La dirección de la cura y los principios de su poder", Escritos 2, Siglo XXI, edición revisada 2008, página 572

(38) Jorge Baños Orellana, op. cit., páginas 166/7

Comentarios del caso, disponibles en internet:

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