Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 8 de mayo de 1963

La tripa causal

La cuestión de la causa había sido abordada previamente. Repasemos las instancias.

En la sesión del 28 de noviembre, Lacan hace referencia a su texto "Acerca de la causalidad psíquica" (ver notas de lectura) para responder a las preguntas por las relaciones entre simbólico e imaginario.

En la sesión del 12 de diciembre de 1962, la dimensión de la causa es tomada por su costado significante: "Cuando una huella fue hecha para que se la tome por una falsa huella, aquí sabemos que hay, como tal, un sujeto hablante, y sabemos que hay un sujeto como causa. La noción misma de causa no tiene ningún otro soporte que esto. Tratamos después de extenderlo al universo, pero la causa original es la causa como tal de una huella que se presenta como vacía, que quiero hacerse tomar por una falsa huella" (página 75) (ver notas y comentarios)

En la sesión del 19 de diciembre, al señalar que "la angustia es la causa de la duda", recuerda que "no es ésta la primera ni la última vez que tendré que volver sobre algo que después de tantos siglos de aprehensión crítica se mantiene, la función de causalidad, pues ella está efectivamente en otra parte que allí donde se la refuta; y si hay una dimensión donde debemos buscar la verdadera función, el verdadero peso, el sentido del mantenimiento de la función de causalidad, es en la dirección de la apertura de la angustia. La duda, les digo, sólo está destinada a combatir la angustia" (página )

No hay causa sino allí donde la causa está cortada, separada, de su efecto. Caso contrario, no es una causa, sino una legalidad, una ley, en el sentido de las leyes de la física, una red interminable de relaciones. La causalidad, en el campo de la ciencia, se reduce a la relación constante que establece una ley. La causa, en cambio, toma consitencia siempre retroactivamente, apres coup, sobre un fondo de discontinuidad (lo que la ciencia busca, siempre, es reducir esto a una relación constante, una ley). El positivismo es la proscripción del problema de la causa y la soberanía de las regularidades.

En cambio, para Hume, por ejemplo, la causalidad no es algo demostrable, sino lo imposible de pensar. Con lo cual, paradójicamente, así como la noción de ley, en la ciencia, pone el acento en la determinación, en la misma medida la noción de causa implica una indeterminación, es decir, una imposibilidad de obtener la demostración.

En psicoanálisis tenemos claro que la causa no surge sino al final, retroactivamente. La causalidad significante se juega en la producción retroactiva de la significación, la cual se va acumuladno en forma de causa en el objeto a.

Le cogito cartesiano habilitaba una causalidad libre, un ser "libre" (es decir, una causa que no es el efecto de otra causa, una causa que no se aviene a una ley). Ese es el problema al que se ve confrontado Kant, y que intenta resolver con su imperativo categórico. Y ese es el problema de toda psicología que se pretenda científica: ¿cómo anular esta "causa libre" que hereda desde Descartes?

El campo donde siempre se movió esa dimensión de la libertad, tanto en filosofía como en la psicología, ha sido el sentido.

En ese sentido, el primer paso de Lacan, en "La instancia de la letra...", consiste en someter el sentido a una relación de causalidad, anulando el absolutismo que pretendían otorgarle a ese campo, por ejemplo, la Dilthey y la fenomenología, o Heidegger y el existencialismo. En ese texto de Lacan, no solo el significado es efecto del significante, sino también el sujeto (en tanto efecto de significación). Esto ya va orientando el psicoanálisis por la vía de la destitución subjetiva.

El resto de ese proceso es el objeto a, lo que abre a otra determinación: eso que el Otro ha deseado. Es "como objeto a del deseo (...) que el sujeto es llamado a renacer para saber si quiere lo que desea" (Efr 682). Es decir, una vez que ha podido percibir y asumir esa determinación.

La relación al Otro es ineliminable de la posición del sujeto. Su "naturaleza" no es sin esta relación. De ahí la imposibilidad de inscribir al psicoanálisis entre las ciencias de la naturaleza. Solo hay estructura allí donde puede demostrarse la presencia efectiva de una fórmula significante en lo real, con la consiguiente proscripción de la causa en beneficio de la ley.

El sujeto del psicoanálisis es la hipótesis que Newton rechaza (hipotesis no fingo), la hipótesis que hay que suprimir para poder eliminar la dimensión de la causa y poder establecer leyes. La oposición entre el psicoanálisis y el positivismo es que el psicoanálisis hace lugar a la hipótesis del sujeto, supone un sujeto, al que un significante representará para otro significante. Ese sujeto, el sujeto del psicoanálisis, es una hipótesis, una suposición. Es una ficción que habilita la operatoria analítica, la cual procederá a la progresiva reducción de dicha hipótesis, procederá hacia la destitución subjetiva.

Así como $ es la hipótesis del sujeto, el objeto a es la hipótesis de la causa.

 

 

 

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