Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 13 de marzo de 1963

Recapitulaciones

El propio Lacan señala que por un rato se hará el profesor (ver notas y comentarios sobre el deseo del enseñante) de su propia enseñanza, para retomar lo aportado en su última intervención.

1 - Angustia y objeto

Respecto a los textos de Freud, ya vimos (ver notas y comentarios) que "a pesar de que en alguna frase pueda surgir de nuevo el término objektlos, él dice claramente que la angustia es Angst vor etwas, angustia ante algo" (1). Análogamente, Lacan también impugnó la idea común de una asociación demasiado estrecha entre el miedo y un objeto específico (utilizando como ejemplo el cuento de Chéjov).

También fue planteada que en su relación con la defensa, es por el lado de lo real por donde debemos buscar en la angustia "aquello que no engaña" (2).

2 - El sujeto del goce

Para precisar "a qué apunta la angustia en lo real" fue que desarrolló los esquemas de la "división significante del sujeto" (3) (ver notas y comentarios).

A S x
a angustia
$   deseo

Esta división nos presenta la x de un sujeto primitivo que se dirige a su advenimiento a partir de una primera división de A por S. Ese sujeto, que corresponde a "este plano mítico, previo a todo juego de la operación", al que no podemos aislar "salvo míticamente", es "el sujeto del goce" (4).

"El goce no conocerá al Otro sino por medio de este resto a", y lo que adviene al final de la operación, el $, "es el sujeto tachado, a saber, el sujeto en tanto que está implicado en el fantasma, donde es uno de los términos que que constituyen el soporte del deseo. El fantasma, es $ en una determinada relación de oposición con a" (5). La polivalencia de esa relación viene indicada por el caracter compuesto del losange que es "tanto disyunción, v , como conjunción, ^ , que es tanto lo mayor como lo menor" (6)

Para ilustrar esto podríamos decir que "a adopta la función de metáfora del sujeto del goce", pero eso solo sería válido si a fuera asimilable a un significante. Pero no lo es, puesto que "se trata, precisamente, de lo que resiste a toda asimilación a la función del significante" (7). En otros términos, "simboliza lo que, en la esfera del significante, se presenta siempre como perdido, como lo que se pierde con la significantización" (8), y en tanto tal, es lo que termina "constituyendo el fundamento" del "sujeto deseante - no ya del sujeto del goce" (9). En la medida en que "quiere hacer entrar dicho goce en el lugar del Otro como lugar del signficante el sujeto se precipita, se anticipa como deseante" (10).

3 - Angustia, entre goce y deseo

Los tres tiempos de esta operación son, "respectivamente, el goce, la angustia y el deseo", y la intención de Lacan es mostrar "la función, no mediadora, sino media, de la angustia entre el goce y el deseo" (11). En efecto, la angustia se sitúa en la hiancia entre el deseo y el goce: "el tiempo de la angustia no está ausente en la constitución del deseo, aunque esté siempre elidido, aunque no sea perceptible en lo concreto" (12), tal como lo presenta Freud en "Pegan a un niño" (13), donde el segundo tiempo aparece "siempre elidido en la constitución del fantasma, tan elidido que ni siquiera el análisis puede reconstruirlo" (14). Lo que no significa que el tiempo de la angustia sea siempre inaccesible.

"La angustia es, pues, término medio entre el goce y el deseo, en la medida en que es una vez franqueada la angustia, fundado en el tiempo de la angustia, como el deseo se constituye" (15)

4 - Caída del objeto

En la sesión anterior, Lacan introdujo la detumescencia (ver notas y comentarios) para proseguir la cuestión de cómo "el objeto cae del sujeto en su relación con el deseo" (16). En la caída del objeto se muestra "bajo qué forma se encarna el objeto a del fantasma, soporte del deseo" (17). La detumescencia da cuenta de que el falo "funciona en la copulación humana, no sólo como instrumento del deseo, sino también como su negativo" (18)

Como hemos visto en ocasiones anteriores, para Freud el final de análisis queda suspendido, o de la amenaza de castración, cuando es macho, o del penisneid, para el otro sexo. La preocupación de Lacan es saber cómo se podría franquear ese punto, es decir, entender porqué el análisis, "llevado en una determinada dirección conduce a este callejón sin salida por el que lo negativo que marca al funcionamiento fisiológico de la copulación en el ser humano resulta promovido en el sujeto bajo la forma de una falta irreductible" (19)

El otro tema que Lacan abordó para desarrollar la cuestión de la caída del objeto es la del sadismo (20) y el masoquismo (21). Respecto de este último, Lacan vuelve a insistir en que lo esencial no es la función del dolor: la idea de que el masoquista apunta al goce del Otro solo viene a esconder que, "en último término, se dirige a la angustia del Otro" (22). Y una situación aparentemente inversa se presenta, en cambio, del lado del sádico, que también busca la angustia del Otro, pero lo que "enmascara de ese modo es el goce del Otro", "la búsqueda del objeto a" (23).

En suma, entre sadismo y masoquismo, se nos presenta una especie de alternancia: "lo que en cada uno de ellos está en el segundo nivel, velado, oculto, aparece en el otro como meta. Hay ocultación de la angustia en el primer caso, del objeto a en el otro" (24).
Pero sadismo y masoquismo no constituyen una pareja reversible. La estructura es más compleja: "aunque hoy sólo aísle dos términos (...) se trata de una función de cuatro términos, una función cuadrática. El paso de uno a otro se lleva a cabo mediante una rotación de un cuarto de vuelta y no por una simetría o inversión" (
25)

Finalmente, Lacan retoma las referencias a la anatomía. Pero diferenciándose de Freud, quien "se equivoca cuando dice sin otra precisión que es el destino", Lacan pone el acento en "la existencia de lo que llamé las caducas, que solo existen en el nivel mamífero de los organismos, con lo que es efectivamente el destino, la Ananké por la que el goce debe confrontarse con el significante" (ver notas y comentarios sobre las caducas). El deseo "está condenado a reencontrar el objeto en una cierta función que se localiza y precipita en las caducas y todo lo que puede servir como esas caducas" (26)

Notas

(1) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, Editorial Paidos, página 188

(2) Idem

(3) Idem

(4) Idem, página 189

(5) Idem

(6) Idem

(7) Idem, página 190

(8) Idem

(9) Idem

(10) Idem

(11) Idem, página 189

(12) Idem, página 190

(13) Sigmund Freud, "Pegan a un niño", Obras Completas, Editorial Amorrortu, Tomo XIX

(14) Jacques Lacan, op. cit., página 190

(15) Idem

(16) Idem, página 191

(17) Idem

(18) Idem

(19) Idem

(20) Ver notas y comentarios sobre la estructura del deseo sádico (correspondiente a la sesión del 16 de enero), las notas y comentarios sobre las estructuras subjetivas (correspondiente a la sesión del 27 de febrero), y las notas y comentarios sobre la caída del objeto (correspondiente a la sesión del 6 de marzo)

(21) Ver notas y comentarios sobre la posición masoquista (correspondiente a la sesión del 16 de enero), y las notas y comentarios sobre la caída del objeto (correspondiente a la sesión del 6 de marzo)

(22) Jacques Lacan, op. cit., página 192

(23) Idem

(24) Idem

(25) Idem
En la edición Paidos figura "cuadrádica", que no existe en castellano. El término sería "cuadrático", que significa "perteneciente o relativo al cuadrado". En francés dice "fonction carrée", cuya traducción es "función cuadrática"

(26) Idem, página 193

 

 

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